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La fiesta que no termina

¿Y cómo empezó este merequetengue? Pues allá por el 2003, un grupo de jóvenes artistas del teatro cabaret, con más ganas que presupuesto, se aventaron a juntar humor, crítica y desobediencia en el “Encuentro de Jóvenes Cabareteros Generación XXX”. Y miren nada más: ese encuentro creció, cambió de nombre, de contexto y hasta de país (¡ya con presidenta y todo!), para convertirse en el fiestón que hoy nadie se quiere perder: el Festival Internacional de Cabaret.

En esta vuelta número 23, el Festival Internacional de Cabaret —organizado por Las Reinas Chulas Cabaret y Derechos Humanos, de la mano de Las Menos 1.60— llega prendiendo la mecha… porque el silencio no hace revolución. Y no es puro cuento: este festival ha logrado lo que parecía impensable, colarse con toda su irreverencia en escenarios que antes ni lo volteaban a ver. Hoy, el cabaret habita teatros privados, espacios institucionales y carteleras oficiales, demostrando que la risa incómoda, la sátira política y la diversidad también son necesarias en los grandes reflectores.

Después de más de dos décadas, las compañías que nacieron desde la disidencia, la transgresión y el gozo siguen tomando el escenario con lentejuela afilada y carcajada peligrosa. Porque sí: el cabaret no sólo llegó para quedarse… llegó para incomodar, cuestionar y encender.

Este año volveremos a muchos rincones, retomando las calles como en las viejas carpas donde nació todo este desmadre maravilloso. Porque ahí, en lo público, en lo cercano, en lo vivo, es donde el cabaret encuentra su raíz y su potencia.

¡Que se escuche fuerte: el cabaret sigue vivo, prendiendo la mecha y más vibrante que nunca!

Proyecto apoyado por el Programa de Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos, PROFEST 2026.
Este programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa.